Nutrición vegetariana

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CORRIENTES VEGETARIANAS junio 1, 2008

Archivado en: Corrientes vegetarianas,Tipología del vegetarianismo — bellezainteriorvegetariana @ 11:44 am

Vegetarianos clásicos

Se denominan también lacto-ovo-vegetarianos, porque su dieta incluye, además de todos los vegetales, la leche y sus derivados y los huevos.
La palabra vegetariano deriva del latín vegetus, es decir, “sano”, porque según los principios vegetarianos la alimentación natural refuerza tanto el cuerpo como el espíritu.
En cualquier caso la auténtica base de la opción vegetariana es la de la no violencia, no tener que recurrir a la muerte de ningún tipo de animal para alimentarse.
Una dieta vegetariana equilibrada evita los problemas derivados de los hábitos alimentarios de las sociedades occidentales: arteriosclerosis, alteraciones del metabolismo, carcinomas intestinales, debidos a demasiado alimento y, sobre todo, al exceso en el consumo decarnes y grasas animales. Con una dieta vegetariana equilibrada en sus componentes se introduce en el organismo mucho potasio, particularmente útil porque contrarresta la acción negativa del socio que, al favorecer la retención hídrica, aumenta el riesgo de hipertensión. La sustitución de las grasa saturadas animales por las poliinsaturadas contenidas en los aceites vegetales reduce el nivel de colesterol en la sangre y, por tanto, el riesgo de cardipatías; la lecha aporta el calcia, necesario para defenderse de la osteoporosis y de los procesos degenerativos cerebrales.
El único problema que podría presentar en particular para la mujer en edad fértil, es el de la anemia debida a la escasa absorción de hierro, que, en efecto, es absorbido en un 20% si procede de la carne y en un 2-5% si procede de los vegetales. Ello puede provocar dolor decabeza y decaimineto. Para evitar este inconveniente hay que verificar regularmente, por medio de exámenes clínicos, el nivel de hierro en la sangre, para poder corregir a tiempo eventuales estados de carencia.

Crudívoros  

Los crudívoros siguen una alimentación vegetariana compuesta de vegetales (frutas y verduras) lo menos pelados posible y sobre todo no cocidos. ¿Por qué este tipo de alimentación? Pues bien, este consumo crudo de alimentos tan poco habitual por ejemplo entre los macrobióticos, tiene como objetivo principal evitar al máximo la pérdida nutritiva que se produce con la cocción. Los crudívoros o crudistas, como también se les llama, acusan a la cocción, y con mucho fundamento, de hacerles perder a los alimentos parte de su contenido de proteinas, azúcares, grasas, sales minerales y vitaminas. Habría que ver cuánto se pierde.
El calor de la cocción lleva las grasas a altas temperaturas, que producen sustancias dificilmente digeribles para nuestro estómago y priva a los vegetales del 40-50% de vitaminas, mientras que las sales minerales, solubles, se dispersan en el agua en la cual tenemos sumergidos los alimentos que se están cociendo. De ahí su interés por la cocción de los alimentos al vapor, cuando ésta se hace indispensable, hecho que se procora evitar practicamente siempre.
La dieta de los crudistas es casi perfecta, muy apetecible, higiénica y benéfica para el organismo: estómago e hígado trabajan menos, la piel mejora volviéndose más suave e hidratada, los dientes son más sanos (esto es muy importante, pues nos habrán de acompañar de por vida), las uñas más fuertes y resistentes, y las funciones intestinales regulares, adios al estreñimiento; es óptima también para quienes tienen problemas de línea y para quienes desean desintoxicarse. Independientemente de si eres o no vegetariano, y aunque seas vegetariano clásico, te conviene mucho premiar a tu organismo sometiéndole una semana al menos al año, o por lo menos con el cambio de estación a estas normas que siguen los crudistas. Ahora bien, cuidado para aquéllos que radicalmente deseen pasarse a una dieta compuesta basicamente por alimentos crudos si suelen alimentarse carnivoramente y abusan de las grasas y alimentos tóxicos prefabricados y tratados quimicamente, ya que estos cambios tan beneficiosos para la salud, han de hacerse progresiva y paulatinamente, para que realmente sean beneficiosos, pues de lo contrario incurriríamos en problemas para la salud.
La única pequeña desventaja podría consistir en que estos sencillos alimentos requieren una presentación agradable a la vista y por tanto algo más de tiempo para su disposición en los platos. Bueno, así desarrollamos nuestra creatividad en cada comida, disfrutando de su preparación y colocación en los platos, sorprendiendonos de las maravillosas formas y colores que podemos conseguir, inimaginables y sugerentes. Potenciar nuestra creatividad también es sinónimo de calidad de vida, sobre todo en este mundo en el que parece como si “ya estuviese todo inventado”.
Dieta asombrosamente beneficiosa, no existen, en general, particulares contraindicaciones al consumo de alimentos crudos, pero observemos algunas sencillas precauciones que deben ser tenidas en cuenta: La leche debe ser pasteurizada, pero no de larga conservación, ni tampoco del tipo “recién ordeñada”, comprada al campesino o en nuestro pequeño pueblo natal; los huevos deben ser de garantizada frescura. A propósito de los huevos, conviene no abusar de ellos, pero siempre estar alertas de su procedencia, para evitar consumir huevos de gallinas que se encuentran sometidas a muy malos tratos y en situación de estrés, pues de esta forma no sólo estamos fomentando este tipo de situaciones, erradicadas practicamente en toda Europa, sino que además nos estamos perjudicando de los efectos que se trasmiten a los huevos de las propias gallinas . Comiendo mucha fruta y verdura cruda, se ingieren grandes cantidades de fibra, lo que previene la formación de los carcinomas intestinales, pero puede determinar una carga excesiva de material indigerible para el intestino, demasiada fibra, con la consiguiente posibilidad de mala absorción de los elementos útiles como vitaminas y sales minerales.

Esteinerianos 

A los esteinerianos también se les denomina biodinámicos, por la biodinámica, la ciencia elaborada por el doctor Rudolf Esteiner, que se ocupa no solo de la calidad y de la cantidad del producto agrícola, sino sobre todo de regenerar el terreno empobrecido por cultivos contínuos, lo que produce que los nutrientes de los alimentos que consumimos sean cada vez más pobres.
Según el Dr. Steiner, es necesario conocer las sustancias alimenticias, tanto desde el punto de vista biológico como espiritual, para encontrar la dieta adecuda para uno mismo, que en cualquier caso debe contener cereales integrales, tan apreciados en las dietas vegetarianas, cultivados de forma que la salud del hombre obtenga de ellos sólo beneficios, mientras que las sustancias químicas utilizadas normalmente en agricultura, llamadas a actuar bajo la excusa o pretexto de progreso, contaminan los alimentos y destruyen la capacidad de producción del suelo. El modelo de agricultura biodinámica propuesto por Steiner es una verdadera terapia para la tierra; para la preparación del estiercol y para irrigar los terrenos y los cultivos se utilizan preparados dinámicos que son verdaderos fármacos naturales, dinamizados como los productos homeopáticos y estudiados en armonía con los ritmos e la tierra y del consumo. Es la ayuda al terreno para que se conserve adecuadamente fertil, pero no en el estancamiento o, peor aún, camino de la destrucción.
Para que en todas partes se utilicen productos de ese tipo es necesario que el consumidor estimule, con sus demandas, a cultivar con métodos diferentes de los actuales. Debemos consumir este tipo de productos, para fomentar su cultivo. Ya hoy en día, hemos alcanzado una alta cuota de mercado y un posicionamiento elevado en supermercados y grandes superficies, lo que hace que el agricultor tienda a este tipo de metodología de cultivo. El progreso es la salud, no la destrucción.
Los procedimientos biodinámicos respetan las leyes biológicas del mundo animal y vegetal, que determinan la fertilidad del terreno, la robustez de las plantas y su productividad.
Para que se respete una dieta equilibrada en sus componentes, no sólo no existen, desde un punto de vista médico, auténticas contraindicaciones respecto a esta filosofía alimentaria, centrada en la recuperación de una alimentación más sana y natural, sino que al contrario, puede ser revitalizante en el plano psicofísico. Recordemos que un cuerpo sano es el mayor responsable de una, tan ansiada por todos nosotros, mente sana.

 

Eubióticos

Es muy sencillo entender en que se basa la eubiótica si nos imaginamos a un vegetariano siguiendo los principios básicos de la alimentación disociada.
Los seguidores de la eubiótica, que es la ciencia del bien y de la vida, etimologicamente del griego eu (bien) y bios (vida), profundizan en aprender de la naturaleza y de sus leyes a través de la agraria, que es la ciencia que enseña a hacer uso con inteligencia de los productos de la tierra, que han sido creados para la vida y para el bienestar y desarrollo del hombre.
Una alimentación racional es un placer, tanto en la mesa mientras uno disfruta de los alimentos en cuanto a su sabor y en cuanto a la satisfacción personal que se tiene cuando uno se cuida a sí mismo; como en la vida, porque la buena forma física, la armonía de vivir en paz con uno mismo y con su entorno, hace que se aprecie la salud, fuente de bienestar y felicidad.
El principio más relevante y en el que se basa la eubiótica es el de secundar los mecanismos digestivos naturales, sabiamente creados, de nuestro organismo, combinando correctamente los alimentos y evitando de forma particular asociar alimentos proteicos con carbohidratos. El ejemplo clave de la alimentación española: huevos y patatas.
Nada está expresamente prohibido, aunque la verdura fresca es el elemento principal de esta alimentación, como ocurre con casi todas las corrientes vegetarianas, porque puede asociarse con cualquier otro alimento.
Es una elección sencilla e inteligente, y en la que sus efectos se notan en poco tiempo. A través de la alimentación eubiótica es posible recuperar la plena eficiencia del organismo. Y sentirse activo después de una comida principal, adios a la sueño que acosa las digestiones de las comidas mal combinadas.

Frutarianos 

Propugnan el no consumo de productos a base de carne y el no consumo de verdura a cambio de un consumo más abundante de fruta. El frutarismo es una teoría respaldada, entre otros, por Arthur Merrheim, que pretende volver a la que considera la única alimentación natural, la del hombre prehistórico, que según él era vegetariano pero que ignoraba las leguminosas y las verduras: Los frutos secos y la fruta fresca tienen una gran importancia: Cada día habría que consumir más de 300 gr. de frutos secos y un kilo de fruta fresca.

 

Granivorianos

Como su nombre indica, propugnan el consumo de alimentos en grano. Los granivorianos, como los vegetalistas, eliminan de su alimentación la carne y los productos de orígen animal.

 

Lacto-cerelianos 

 

 

Este régimen puede realizarse dentro de un marco de prácticas específicas. Es, por ejemplo, un régimen practicado por los yoguis en la India, que no se ha impuesto en la práctica del yoga en Occidente, pero que podría ser seguido sin problemas. propone alimentarse principalmente de productos lácteos y de cereales. El objetivo de este régimen es el mismo que el del vegetarianismo. La salud, el bienestar y la pureza, pero también la armonización entre el cuerpo y el espíritu.
De una forma de vegetarianismo asociada a una religión y filosofía de Extremo oriente y japonesa, procede una corriente particular, compleja y largamente desarrollada llamada macrobiótica.

 

Naturistas

El vegetarianismo se presenta a menudo como el eslabón de una cadena encaminada a la consecución de una mejor forma de vida, y no como una práctica aislada. La adopción del vegetarianismo es el resultado de una tendencia general del individuo hacia este fin. Se busca el retorno a las fuentes originales, pero no rechazando el progreso ni la civilización, si así no se perturba el orden natural.
El vegetarianismo, por tanto, puede ubicarse dentro del naturismo, que propugna la práctica y cumplimiento de una serie de reglas higiénicas cuyo fin es la readaptación del individuo a la naturaleza. Así el individuo recupera el equilibrio general que había perdido al separarse de las leyes naturales fundamentales.
Esta readaptación a la naturaleza no sólo consiste en vivir en armonía con ella, sino en poder aprovechar todo lo que sea beneficioso.
La doctrina naturista se remonta a principios del siglo XVIII. Friedrich Schelling, gran filósofo alemán, y su hermano Karl, médico, elaboraron esta teoría, según la cual el organismo humano es el escenario de dos tendencias opuestas enfrentadas. La primera tendencia impulsa al hombre a diluirse en el universo, la otra le invita a luchar para sobrevivir en su integridad humana. Las dos tendencias pueden asemejarse a la vida y la muerte. Por tanto la enfermedad se situaría a nivel de la segunda tendencia.
A la teoría le siguió la práctica identificandose así la corriente naturista europea.

Veganos

El veganismo es una alternativa ética y sana al consumo y dependencia de los productos de origen animal -no adaptados a nuestras necesidades físicas y espirituales. El vegano rechaza en su dieta las carnes, los pescados, los lácteos, los huevos, la miel, y en general todos los productos derivados de los animales, incluyendo el cuero, las pieles o incluso la lana. Se puede afirmar que es el estilo de vida más sano y respetuoso con los animales y la Naturaleza.Además de los múltiples beneficios personales derivados del rechazo de los alimentos o artículos de consumo obtenidos de la explotación cruel, injusta e innecesaria de los animales, la adopción del veganismo contribuye a paliar el hambre mundial, a proteger el medio ambiente y a mejorar la calidad de vida de todo el planeta, creando las condiciones idóneas para una convivencia social basada en la no violencia.

¿Por qué vegano?

Nunca hay una única razón por la que alguien se hace vegano. A menudo un suceso o argumento particular persuade a alguien a adoptar un estilo de vida vegano – pero las razones son tan diversas como las personas en sí mismas. En general, el primer contacto con estos argumentos suele llevar a pensar más profundamente sobre todas las implicaciones de nuestro estilo de vida.

Entre las muchas razones para hacerse vegano, las más comunes suelen ser tres. Una es la preocupación por los animales. Muchas personas se hacen vegetarianas porque no desean tener que matar animales para obtener alimento. Sin embargo, en la sociedad actual, debido a las condiciones tan inhumanas en que son criados estos animales, la obtención de otros productos distintos de la carne sigue siendo cruel y despiadada. Mucha gente se hace vegana y evitan por completo todo producto de origen animal. La segunda razón es la salud. Actualmente está demostrado que el consumo de productos cárnicos y lácteos tiene efectos desastrosos para la salud humana. Finalmente, existen preocupaciones ambientales. Un estudio reciente concluyó que la segunda mayor fuente de contaminación, después de los carburantes, es la industria cárnica.

Los derechos animales

Paralelamente a los “derechos humanos”, son con diferencia la motivación más destacada para rechazar los productos de origen animal. Los “derechos animales” es un término popular empleado para describir a quienes han trascendido una postura del “bienestar animal” (la reducción del sufrimiento más que la abolición de la causa original) hacia una filosofía que, tanto como sea posible en la práctica, busca permitir a los animales que sigan los dictados de la naturaleza libres de la interferencia humana.

Todos las especies animales (incluyendo la humana) comparten características similares – tales como la capacidad de sentir dolor, miedo y hambre. La humanidad practica el especismo – esto es, la discriminación contra los animales simplemente por no ser de nuestra misma especie. El especismo, como el racismo, es irracional y está perpetuado por la ignorancia y ciertas sutiles coacciones.

La humanidad sigue permitiendo el uso de millones de animales para la alimentación (carnes, pescados, aves, leche, huevos, miel y todos sus derivados), para la ciencia (investigación médica; experimentación de medicamentos, productos de limpieza y cosméticos, artículos para el hogar, para la agricultura, etc.; clonación, xenotrasplantes), para vestir (cuero, lana, seda); y para la diversión (incluyendo mascotas, caza y pesca, carreras de caballos y perros, acuarios, circos, zoos y parques safari). Los animales no son más que meros artículos de consumo – sacrificados y explotados en nombre de las ganancias, la avaricia, el “progreso” y el “entretenimiento”. Diversas generaciones de veganos han mostrado que es posible vivir saludablemente sin recurrir a los corrompidos “frutos” del uso y abuso de los animales.

Aunque generalmente se suele entender la postura vegetariana respecto a la dieta, la vegana suele ser más difícil de aceptar. Podríamos plantear la siguiente reflexión: supongamos que todo el mundo fuese vegetariano, y no hubiera que criar ganado para la alimentación. ¿Estaría justificado sacrificar animales para la producción de, por ejemplo, cuero? El cuero se emplea para la fabricación de calzado, prendas de vestir y todo tipo de complementos, y suele verse como algo “natural” y “tradicional”. Por ello el veganismo es una postura más comprometida que rechaza todo tipo de explotación animal. En el mundo actual, en el que las técnicas productivas han evolucionado hasta el extremo de poder ofrecernos productos alternativos a aquéllos de origen animal, debemos esforzarnos por evitar estos últimos. La elección está siempre en nuestra mano.

Ponerlo en práctica

Aunque a primera vista la dieta vegana pueda parecer muy limitada, en la práctica no es así. Además de las frutas frescas y los vegetales, un régimen vegano puede incluir una gran variedad de platos preparados a base de cereales, pastas alimenticias, pan, patatas, legumbres (judías, garbanzos, lentejas, guisantes, etc.), arroz, semillas y frutos oleaginosos, germinados de legumbres y semillas, frutos secos y sus cremas (de almendras, cacahuetes, anacardos, etc.); leche de soja, tofu, tempeh o análogos, a base de proteína vegetal texturizada. Todos estos alimentos aportan los elementos necesarios para satisfacer los paladares más exigentes y cubrir ampliamente todas nuestras necesidades nutritivas.

Practicar el veganismo no es difícil. Muchos platos tradicionales pueden prepararse con sus equivalentes veganos. En general los productos lácteos animales pueden ser sustituidos por los derivados de la soja. Tampoco es difícil encontrar calzado, cinturones y otros accesorios que no estén fabricados con cuero. Ya existen productos de cosmética y cuidado personal (jabón, champú, dentrífico, etc.) de origen vegetal y que no están probados sobre animales.

Tus acciones cotidianas afectan a todos los habitantes de la Tierra. Aprendiendo a consumir sólo lo que necesitas, puedes, como dice el refrán: “Vivir simplemente para que los otros puedan simplemente vivir”.

David Román

 

Un vegano es alguien que no consume productos o subproductos de origen animal, o productos testados sobre animales. El término original inglés “vegan” fue ideado en Londres en 1944 por 7 vegetarianos que se unieron para crear la Vegan Society, que sigue activa en Inglaterra. Utilizaron la 3 primeras letras y las dos últimas de la palabra “vegetarian” para formar la palabra “vegan”.

Vegetalianos

Es una corriente muy “estricta”. Este régimen propone alimentarse exclusivamente de vegetales. Así la lista de alimentos prohibidos es bastante larga: está formada por los productos rechazados por el vegetarianismo más los no consumidos por los vegetalistas. La lista incluye:
-Las carnes y los embutidos.
-Las aves de corral y la grasa animal.
-El pescado.
-Las conservas y los congelados.
-Los cereales blanqueados o refinados.
-Las bebidas industriales azucaradas.
-El azúcar industrial.
-La miel.
-Los quesos.
-Los huevos.
En comparación con el vegetarianismo, el vegetalismo rechaza el consumo no sólo de los productos cárnicos, sino también de subproductos animales en general. Por el contrario, favorece el consumo de:
-Verduras frescas, variadas, preferentemente cocidas al vapor o estofadas.
-Cereales integrales no blanqueados.
-Fruta del tiempo oseca, con la piel, en puré o confitada.
-Plantas aromáticas y plantas de todas las clases (frescas o secas).
-Legumbres.
-Aceites vegetales de primera prensada en frío.
Este régimen tan restrictivo requiere una mayor atención en cuanto al equilibrio de la alimentación y la composición de las comidas, y también una mayor vigilancia en cuanto a los modos de cocción de los alimentos. La cocción si no se siguen unas pautas determinadas, elimina muchas veces una parte importante del valor nutritivo de los alimentos. Por otro lado, este régimen puede llegar a resultar peligroso, ya que tiene una carencia de vitamina B12, que sólo se encuantra en alugunas carnes, y que se encarga de la renovación de la médula ósea.
El vegetalismo, en su filosofía, va más allá del vegetarianismo, al eliminar todo producto que tenga algo que ver con la putrefacción. Esto está en relación con la misma búsqueda de pureza que encontramos en el vegetarianismo, pero, en este caso, llevada al extremo.
Teóricamente, la necesidad de proteinas se puede llegar a cubrir a través de cereales, leguminosas y verduras, pero siempre hay que tener cuidado de consumir la cantidad suficiente de estos productos. Hay que vigilar también el consumo de fibras, que tenderá a ser demasiado generoso en este tipo de régimen.
Así pues, los vegetalianos, también llamados vegan o veganistas, rechazan cualquier tipo de explotación animal, rechazando incluso derivados naturales como los huevos, la leche y sus productos.
Desde el punto de vista médico el problema nace de la dificultad de combinar entre sí los aminoácidos procedentes sólo de fuentes vegetales y del riesgo concreto de incurrir en anemias. El hierro resulta a la larga carente, en parte porque la alta cantidad de fibras vegetales impide su absorción.

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mundovegetariano.com by Ana Moreno

 

 
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